sábado, 31 de mayo de 2014

Pensar en el 2018

He venido preguntándome, ¿De qué me sirve en este momento tan apasionante de la política colombiana, todo lo que he vivido? Tengo conciencia de lo político desde los 14 años, sin pretenderlo.  Para ese entonces veía como mis amigos no tenían entrada a los colegios y sus hermanos pequeños a la escuela por falta de cobertura,  los políticos de turno construían la idea de transporte masivo para justificar un metro por el que pagó 10 veces el valor. Sabía de política sin pretenderlo, con el horizonte de vida turbio, sin futuro. Entiendo de política desde cuando se decidió que yo fuera “Rodrigo D, no futuro”.
Luego,  vi como guerrilla y paramilitares en compañía de políticos se repartían el país, y finalmente,  ya con algunos años encima, me toca presenciar  cómo el país  es entregado a las multinacionales en un modelo de economía basado en la liberación de los mercados, inversionistas  en la nube, Alianzas transnacionales y privatización del estado.
Por aquello de comprender la política sin pretenderlo, creo que no debemos pensar más si se hace fuerza al candidato 1 o al candidato 2, transgredir la situación que nos lleva a poner la mirada sólo en el nombre de los candidatos, evitando concentrarnos en aspectos verdaderamente importantes, debemos pensar que si gana  1 estaría 8 años, y  si gana 2 sólo 4. Tal perece que  ya no es argumento valioso pensar cuál de ellos, 1 o 2, favorecen  el desarrollo de las libertades. Los medios nos llevan a pensar sólo en el nombre, en su partido, en lo que hizo, entre muchas otras nimiedades.
Ahora bien, se podría  pensar en cual formula se avanzaría más en unos acuerdos que desde que tenía 14 años, intuyo, estoy esperando, nunca me había tocado presenciar una avance tan estructural sobre temas medulares del estado, que por fuera de las oligarquías, permitirá tener 3 de cinco de los acuerdos postulados, no es fácil,  recuerdo la alegría que me produjo el intento del  Caguan, agradezco que con dicho intento fallido, que se haya instalado en mí la idea de que podría vivir mejor.
Desde la siguiente compresión, sobre las múltiples posibilidades que hay para tener un proceso de PAZ me atrevo a proponer que el criterio para participar en la jornada de votación pendiente sea pensar cuál de los dos candidatos, 1 o 2, podría favorecer más la idea de país en construcción. Comprendo que hay  países que han hecho acuerdos de paz, y en ninguno se ha repetido  metodología, cada conflicto es singular, unos van desde las consultas antes, durante y después, otros desde los acuerdos y luego las consultas y posterior las asambleas constituyentes y los posibles  acuerdos internacionales. La situación nuestra definió, por la polarización que hay entre los colombianos, que primero se llegaría a los  acuerdos fundamentales  y luego  la participación de los ciudadanos sobre unos textos que servirán como referencia y ventana de discusión.
No pensemos en 1 o 2. El 1 quiere una nueva oportunidad y el 2 continuar con ella, pero hay otra realidad, el año 2018. Para ese entonces una serie de actores importantes habrán terminado su proceso de preparación en la gestión y configuración de lo público, conocimiento a profundidad de la realidad nacional y conocimiento  de cómo funciona la estructura de país, entre muchas  otras cosas significativas a la hora de mirar o ser país.
Si votamos por 1 (8 años), postergaríamos el ingreso de los nuevos actores que han demostrado en ejercicios de gobierno o función pública una notable  pulcritud en el manejo de los dineros públicos, equidad, justicia, equilibrio y sensatez, y se postergaría  ese sueño de país hasta el año 2022. Si votamos por el candidato 2 (4 años)  los actores políticos que insinúo estarían  terminando su formación, y así podrían aspirar y retomar las lecciones aprendidas  en el camino, y así poder ser  candidato a la presidencia. No se puede perder de vista que este año inicia uno de los senados más prometedores  en su  historia de senado, dado que quedaron personas de mucha solvencia intelectual, técnica e ideológica, por ende el debate será para coger balcón (dice mi   amada)  y lentamente ir descubriendo quien será nuestro próximo presidente.  
Si focalizamos el análisis  en 1 o 2, personalizamos lo público, y lo político debe mirar es la configuración de lo público, por ello, veo que lo mejor es tomar la decisión estando inspirado en el criterio de favorecer la construcción  de  país, de proceso, no  de personalidades, por ello es oportuno ver el país en una película que nos proyecte en una base no menor a  20 años. Los hombres y mujeres que vienen llegando a las instancias del poder político son de otra estirpe,  por tanto no debemos quedarnos en la focalización del 1 o 2, se debe hacer lo que nos combi se puede pensar en 1 0 2.
En conclusión, pienso y siento, que nuestro deber es prepararnos, para comprender lo que dice profesor  Camilo E. Delgado cuando expresa: “Después de sesenta años de violencia, un acuerdo de paz significa una línea divisoria de aguas, el final de muchos procesos y el inicio de otros, una luz al final del túnel que alumbrará sobre la economía, el ordenamiento, la cultura y principalmente, sobre el orden político y la tramitación de los conflictos sociales.”



Amigos en el papel

  • BARBERO; Jesús Martín. La Educación desde la comunicación. " La comunicación se carga de una significación política irrecusable al des-cubrir los multiples rostros de la "violencia Símbólica" (P, Bourdieu y J. Passeron:1970) añadía a la otra, la del hambre y la exclusión social." p29
  • BAUMAN; Zygmunt. La Globalización. " Los procesos de Globalización, que amplian las libertades para algunos, aparecen como un destino cruel e indeseado para los demás"