lunes, 28 de enero de 2013

A solas en mi cuarto de estudio

Una reflexiòn para mis vecinos

Están  a mi lado y no levantan la voz, llenos de contenido, llenos de vida, pero ahí, en silencio; cada uno de nosotros coge solo lo que necesita. No sé si  sea por algún sentimiento de miedo o prudencia que solo los dejo ahí, solo los tengo a mi lado; mis libros son un mundo al cual entro con suma prudencia, en mi mente circula el pensamiento de que ellos siempre estarán ahí,  que no debo ir tan rápido con ellos, que sólo debo sacar lo que puedo y necesito, este pensamiento es como si tuviera miedo de que se acabara el gusto por volver  donde ellos o que me hicieran daño si penetro demasiado queriendo conquistarlos.
En la  relación con ellos, hay una sensación extraña, de vacío y llenura al mismo tiempo, siento que todo lo puedo pero no quiero, una pérdida de sentido y en ello el hallazgo de un nuevo sentido, es como si descubriera que puedo ser lo que quiera de  la mano de los libros, pero que no quisiera llegar a tal fin; estoy apegado a una condición simple como muchos de los que me rodean, que en su casa solo hay objetos y artefactos, no hay libros, no hay escritura,  no hay pensamiento, tal solo simpleza, tan solo palabras, latidos y algunas sensaciones nuevas  e interesantes.  Los veo desde mi ventana. Estoy entre los libros y lo simple.
Mis pocos libros que son muchos para un hombre como yo, de esta cultura dormida, miedosa, tímida y al mismo tiempo atrevida por ignorancia, están a mi lado, solo los desempolvo, los cambio de lugar, y cuando los abro, los descubro, es como si me transformaran y obligadamente debiera volver a ellos, sintiendo que no leo para descrestar, destellar, que no leo para dominar, que leo para volver a ellos, para quedarme en el mismo párrafo, idea o capítulo, es tanto pensamiento que me atrapa, que quedo ahí, inmóvil, y considero un desperdicio seguir acumulando buenos  pensamientos en tanto me olvido o pierdo los que ya había hallado. Me cuido de crear un sin sentido, evitando parecerme a los hombres que solo quieren conquistar, tener; hombres que están a mi lado, que conquistan  mundos de libros para sentirse dioses, conquistadores,  me da miedo parecerme a ellos. Prefiero el silencio alcanzado con el párrafo, la idea; transpirarla, sentirla y lograr hacerla realidad, verdad en mi, verdad en sí, y ahí dormir.
En esta relación con los libros surgen las preguntas: ¿Para qué seguir conociendo?¿Para alejarme de mi y los otros?¿Para no ser yo, para parecerme a los que fueron y ya no están?¿Para separarme de los que no conocen? ¿De los que no leen o no escriben?
Ellos están ahí, esperado al que no ha de llegar y el que puede llegar, al que ya no quiere ir donde ellos porque son muy extraños, sin decir nada, llenos de vida, llenos de cosas, de historias de otros lugares, hombres y comunidades, algunos dicen que en ellos están la propia explicación de lo que sucede en el momento, sin embargo creo que ellos no alcanzan a explicarse por que los hombres de hoy , al menos lo de mi entorno, esos que viven conmigo, que hacen parte del país que yo habito, ¿por qué no acuden o no se acompañan de los libros? creo saber porque, es un problema  particular, los libros existen por encima de las personas, y las personas deben ser dirigidas hacia ellos, existen como un mundo en paralelo, como un mundo propio que a diferencia del nuestro permanece a través del tiempo o circunstancias humanas devastadoras; una vez fueron creados, ellos, los libros para leer y para escribir, no han podido ser exterminados, abolidos. Lo que si sucede con grupos humanos y personas, ¿por qué será? Los libros son un mundo creado para habitar este universo aun sin humanos, de manera tal  que si se llegara un exterminio de la especie, alguien más inteligente que todos nosotros, los descifrarían y con ello descubrirían lo que fuimos y lo que no fuimos. Creo que cuando se escribe  posiblemente se hace desde la lógica de la preservación de algo de la especie, de lo que no podemos ni estamos preparados para habitar, vivir sentir; los libros dicen de la humanidad y al mismo tiempo la guardan, no necesariamente para los mismos humanos, prevalecen como la gran memoria, y cuando  digo libros, no  hablo de soporte alguno: papel, pantalla, papiro, entre otros; no, hablo del pensamiento atrapado en signos, en códigos especiales sobre dichos soportes.
Ellos,  los libros para leer y los libros escritos o por escribir son una forma de alejarnos de este mundo para entrar en  otro mundo, en otra vida, en un mundo paralelo. Los lugares donde están las personas que más leen y más escriben valoran mucho el trabajo de quienes logran llevar a cabo dicha tarea, dado que esta es una época en la que es muy difícil vivir,  los hombres están ocupados, muy  atareados, razón por la cual, quienes se dedican a leer o escribir libros, son vistos como hombres muy valientes, valiosos y necesarios; este mundo paralelo que crea la especie es un mundo que se valora de dos maneras, como inalcanzable por una buena parte de mis vecinos, coparticipes vitales y como oportunidad para unos pocos, razón por la cual las distintas formas de gobierno saben que si hubieran más de los segundos, la formas de gobierno legales posiblemente se pongan en duda, se pongan  a tambalear. Realmente el creedor del mundo paralelo también crea el mundo de los que no entrarán, de los primeros que mencione hace algún rato.  Es ahí donde hablamos del empobrecimiento, de la incapacidad, ella es creada, ella es pensada.

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Amigos en el papel

  • BARBERO; Jesús Martín. La Educación desde la comunicación. " La comunicación se carga de una significación política irrecusable al des-cubrir los multiples rostros de la "violencia Símbólica" (P, Bourdieu y J. Passeron:1970) añadía a la otra, la del hambre y la exclusión social." p29
  • BAUMAN; Zygmunt. La Globalización. " Los procesos de Globalización, que amplian las libertades para algunos, aparecen como un destino cruel e indeseado para los demás"